Sexo biológico y ciencia

El nuevo dogma de fe de algunas personas: la biología, la ciencia. Si alguien nace con vagina es mujer. Y punto. Aunque la realidad de esa persona sea otra, se enarbola la bandera de la ciencia como algo estable, exacto e inmutable. La biología lo dice. Y eso va a misa.

Pero no.


La ciencia no es algo estable, exacto e inmutable. La ciencia propone hipótesis, las demuestra y establece una «verdad» transitoria. Una verdad que funciona hasta que otra teoría científica viene a proponer una nueva hipótesis, la demuestra y, con el paso de los años y a veces de décadas, esa nueva «verdad» reemplaza a la anterior. La historia de la humanidad está llena de ejemplos. Así pues, ¿qué es una verdad científica? Un acuerdo social defendido por unas personas con amplio conocimiento hasta que otra observación de la realidad venga a mostrarnos otra manera de interpretarla más acorde con lo que es.


Pero en un mundo binario en el que la interpretación de la realidad es o verdad o mentira, no hay espacio para dudas o para medias tintas. De ahí las reacciones de algunas personas de mente binaria ante un universo trans, queer o indefinido. Que alguien muestre la realidad de lo que vivimos las minorías es molesto porque pone en duda las cuatro cosas que sé y a las que me agarro como si fueran columnas enormes que dan estabilidad a mi vida. Aunque empobrezca mi vida.


Suerte que la historia está para algo. Para poder observar que los cambios y las transformaciones están en el ADN de la humanidad y que son imparables. Habrá quien crea que el cambio será que desaparezcan estas minorías. Pero yo soy más de la opinión de que la diversidad y las minorías han estado siempre aquí y que el cambio imparable va hacia visibilizarlas y empoderarlas.


Tiempo al tiempo.

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