Neutralidad de género

Sexo y género no son sinónimos. Aunque la mayoría de las personas los utilicen indistintamente cuando hablan de género, no son sinónimos.


Si decimos que la Berlinale ya no distinguirá los premios de interpretación por sexo, asumimos que la Berlinale diferenciaba a las personas que se dedican a actuar por, por ejemplo, sus genitales. Cuando la realidad es que la Berlinale, como cualquier otro festival, catalogaba como actor o actriz a la persona dependiendo de su expresión de género.


Cuando algún festival de cine ha premiado a un actor trans en el apartado de interpretación masculina a nadie se le ha ocurrido cuestionar si sus genitales o sus cromosomas o el nivel de hormonas era el adecuado para esa categoría. Se han guiado por la identidad de género expresada por ese actor.


Adjudicarles el mismo significado cuando el tema que se trata es la identidad de género tiene como consecuencia prolongar la idea de que a un sexo determinado le corresponde un género determinado. Sexo y género coinciden solo cuando la persona es CIS. Solamente en ese caso. Y que eso funcione en la mayoría de la población no significa que tengamos que excluir al resto.


Lo genial de aplicar la política de neutralidad de género es que ahora cualquier persona agénero, de género fluido, queer… podrá sentirse cómoda e incluida cuando levante el Oso a la mejor interpretación.


La Berlinale, en definitiva, abraza el no binarismo.

Deja aquí tu comentario

No Comments

Post A Comment

dieciseis − ocho =