La belleza de la diversidad

No se puede hacer pedagogía sobre qué es la diversidad de género, de orientación sexual o de sexualidades a quienes no están dispuestes a ver en la otra persona un ser humano. Lo primero que se requiere para aprender es poder ver y reconocer.
Después está el entender.
Y, por último, el comprender.


Aquí únicamente pretendemos mostrar la diversidad a aquelles que tienen mente y corazón lo suficientemente abiertos como para poder apreciar su belleza. El resto solo perciben una amenaza a sus privilegios. A esas personas todavía les queda un recorrido personal que pueden (o no) optar por andar.


Cuando dejamos de «tratar de comprender» y nos focalizamos en ver seres humanos con expresiones diferentes a las nuestras, el camino hacia la diversidad se torna luminoso y sorprendente.


¿Te apuntas?

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