Miedo

Siempre me ha parecido interesante observar cómo hay emociones que se contagian rápidamente, igual que un virus entre la población. Y una de ellas es el miedo. La sensación de angustia que surge ante la percepción de una amenaza. Una amenaza que, en última instancia y dependiendo de nuestro estado de salud, puede terminar con nuestra vida.

Ahora, pues, toca miedo.

Y es muy útil. Porque las emociones tienen una enorme utilidad, que es la adaptabilidad al entorno y a las situaciones. El miedo nos pone en alerta para cuidarnos y protegernos.

Pero hay quien cree que tener miedo es una debilidad: «tenemos que ser valientes, no tengamos miedo». Y nos perdemos en el binarismo coraje-cobardía… Si en vez de empeñarnos en no sentir miedo intentamos entender el problema al que apunta la emoción, quizá podremos resolverlo.
Para ello es importante reconocerlo, no evitarlo. Ni negarlo. Y preguntarnos: ¿qué nos está señalando este miedo?

¿Que todavía no tenemos la vacuna para este virus? ¿Que no estamos preparados para atender a un número elevadísimo de enfermos? Esos son algunos de los problemas que el miedo nos ayuda a definir para poder focalizar los esfuerzos en su gestión y su resolución. Este es el miedo funcional. A un nivel individual, me ayuda a tomar conciencia de las medidas para protegerme a mí y a mi entorno. La confianza y la calma me ayudan a gestionar ese miedo. A gestionarlo, no a que desaparezca.

Y también existe el miedo disfuncional. El que angustia, desorganiza y aumenta la magnitud de la amenaza a la que me enfrento hasta percibirla como algo que me supera. Es un miedo ante el cual no puedo luchar ni huir. Solo puedo congelarme. Las teorías conspirativas, los medios de desinformación, las fake news…, todo ello contribuye a crear monstruos enormes que nuestra mente se encarga de alimentar para aumentar el sufrimiento y no actuar.

Yo, para evitar todo esto y más, medito.
Si te fijas, esta palabra tiene las mismas letras -pero en otro orden- que miedo.

Y también la T.
De Transformación.

Foto: Berta Vicente, @bertavicentesalas
Gráfico basado en textos de Norberto Levy

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