Expresión de género

Expresión de género. Es lo primero que apreciamos cuando vemos a una persona.

Le atribuimos de forma automática una serie de rasgos (sexo biológico, género y orientación sexual entre ellos) dependiendo de las asociaciones que nuestra mente haga entre lo que observamos (su apariencia, gestualidad, etc.) y las «verdades» que creemos conocer.

La expresión de género tiene que ver con cómo mediante nuestro comportamiento y apariencia manifestamos el género. Lo hacemos a través de cómo vestimos, cómo nos expresamos, cómo gesticulamos. Y, a partir de ahí, la mayoría de la sociedad presupone que somos un hombre, una mujer, una persona trans. Sin base ni fundamento sólidos se aventura a hacer hipótesis sobre nuestro género, sexo biológico y orientación sexual.

El error reside en ignorar que esta expresión no está indefectiblemente alineada con la identidad de género. Ni con la orientación sexual. Pero la ecuación es simple y tentadora: damos “por supuesto” que la expresión de género concuerda con la identidad de género. Y ésta, creemos, nos está informando de la orientación sexual.

¿Y cuáles son los elementos que facilitan este rápido proceso?
Los estereotipos y los roles de género.

Una ecuación estéril e injusta que una vez más conlleva sufrimiento a cualquier persona que no esté dentro de la norma. Que no esté dentro de los estereotipos marcados y los roles aceptados.

Hoy la expresión de género se empieza a reivindicar libre. Sobre todo, entre las nuevas generaciones. Nos podemos sentir hombres, mujeres, agéneros… pero nuestra apariencia y nuestro comportamiento pueden oscilar entre lo masculino, lo femenino, lo andrógino o lo indefinido, como ya apuntó Sandra Bem en los 70.

Así pues, vemos como lo no normativo tiene en la expresión de género un campo enorme y diverso donde explorar los límites de nuestra cultura.
Porque se hace visible.
Porque no puede obviarse.
Y porque cuestiona y confronta con su presencia la rigidez del binarismo.

Fotografía: Moon People: Love Has No Gender. Cortometraje de Alexandra Grace.

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